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separación con hijos

“¿La nueva pareja de mi ex puede influir en mis hijos?” Una de las preocupaciones más frecuentes tras una separación

29 de junio de 2026 Dejar un comentario

Después de una separación, muchas personas consiguen aceptar el final de la relación. Lo que resulta mucho más difícil, en muchos casos, es asumir que aparecerán nuevas parejas en la vida del otro progenitor… y que esas personas también acabarán conviviendo con los hijos.

Es una situación que genera muchísimas dudas, inseguridades y conflictos familiares:
– “¿Puede decidir cosas sobre mis hijos?”
– “¿Y si no me gusta cómo los trata?”
– “¿Puede influir en la custodia?”

La realidad es que las nuevas relaciones sentimentales son uno de los focos de tensión más habituales en derecho de familia. Y en Cataluña, igual que en el resto de España, los juzgados cada vez afrontan más conflictos relacionados con esta situación.

Tener nueva pareja no perjudica automáticamente la custodia

Existe una idea equivocada muy frecuente: pensar que iniciar una nueva relación sentimental puede hacer que una persona pierda derechos respecto a sus hijos.

Y esto no es cierto.

En Cataluña, los jueces no valoran si un progenitor tiene o no pareja, sino cómo afecta realmente esa situación al bienestar del menor.

Porque lo importante no es la vida sentimental de los adultos.
– Lo importante es el interés superior del niño.

Los hijos también viven la separación emocionalmente

Para muchos menores, la llegada de una nueva pareja puede resultar complicada al principio.

A veces sienten:

  • miedo a ser sustituidos
  • inseguridad
  • celos
  • o confusión emocional.

Especialmente cuando la ruptura entre los padres todavía es reciente o conflictiva.

Por eso, la forma en la que se introducen estos cambios suele ser muy importante para la estabilidad emocional de los hijos.

El problema no suele ser la nueva pareja… sino el conflicto que la rodea

En la práctica, muchas veces el verdadero daño para los menores no proviene de la existencia de una nueva pareja, sino de las discusiones constantes entre los adultos alrededor de esa situación.

Comentarios negativos, tensiones, reproches o utilizar a los hijos para obtener información suelen generar un ambiente emocional muy perjudicial para ellos.

Y los tribunales valoran cada vez más la capacidad de los progenitores para proteger a los menores de ese conflicto.

¿Puede influir realmente en un procedimiento judicial?

Sí, pero no por el simple hecho de existir.

La nueva pareja podría tener relevancia judicial cuando:

  • exista una convivencia perjudicial para el menor
  • haya situaciones de violencia o conflicto grave
  • se produzcan conductas inadecuadas
  • o el entorno afecte negativamente a la estabilidad emocional de los hijos.

Es decir, los jueces no analizan la relación sentimental en sí misma, sino sus consecuencias reales sobre el bienestar del menor.

Convivencia, rutinas y estabilidad familiar

Uno de los aspectos que más suelen valorar los juzgados en Cataluña es la estabilidad del entorno familiar.

Por eso, pueden tenerse en cuenta cuestiones como:

  • cómo es la convivencia diaria
  • la relación de los hijos con la nueva pareja
  • el ambiente emocional del hogar
  • o la capacidad de adaptación de los menores.

No existe una fórmula automática. Cada familia es completamente distinta.

El miedo a “perder espacio” en la vida de los hijos

Muchas veces, detrás de estos conflictos existe un temor emocional muy profundo: sentir que otra persona ocupará un lugar importante en la vida de los hijos.

Y aunque es una reacción humana frecuente tras una separación, los tribunales intentan proteger precisamente que los menores puedan construir relaciones sanas y equilibradas sin verse atrapados en conflictos de lealtades entre adultos.

Lo que más protege a un menor tras una separación

Los estudios psicológicos y la experiencia judicial coinciden cada vez más en algo:
– Lo que más afecta a los hijos no suele ser la existencia de nuevas parejas, sino la exposición constante al conflicto parental.

Por eso, la capacidad de los adultos para gestionar los cambios con madurez y proteger emocionalmente a los menores suele ser fundamental.

La nueva pareja de un progenitor puede influir en la vida de los hijos, igual que cualquier persona que forme parte de su entorno cotidiano. Sin embargo, eso no significa automáticamente un problema jurídico ni una modificación de custodia.

En Cataluña, los juzgados analizan siempre cómo afecta realmente esa situación al bienestar emocional y familiar del menor.

Porque después de una separación, los hijos no necesitan adultos perfectos.
Necesitan entornos estables, tranquilos y libres de conflictos innecesarios.

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“La casa es de mis exsuegros… pero me he quedado viviendo aquí”: ¿puedo seguir en la vivienda tras separarme?

8 de junio de 2026 Dejar un comentario

Es una situación muchísimo más habitual de lo que parece en Cataluña: parejas jóvenes que viven en un piso propiedad de los padres de uno de ellos. A veces se trata de una vivienda cedida “temporalmente”, otras veces de un piso familiar donde la pareja acaba construyendo toda su vida.

Y entonces llega la ruptura.

Es en ese momento cuando aparece una de las preguntas más incómodas y conflictivas de cualquier separación:

  • “¿Puedo seguir viviendo en la casa aunque sea de mis exsuegros?”

La respuesta no es tan simple como muchas personas creen. Porque en derecho de familia, especialmente en Cataluña, la propiedad de la vivienda no siempre es lo único que importa.

El gran error: pensar que quien es dueño decide automáticamente

Muchas personas creen que, si la vivienda pertenece a los padres de uno de los miembros de la pareja, el otro debe marcharse inmediatamente tras la separación.

Pero jurídicamente no siempre ocurre así.

En Cataluña, el Código Civil catalán protege especialmente el interés familiar y, sobre todo, el bienestar de los hijos menores. Por eso, aunque la vivienda pertenezca a terceros, un juez puede valorar quién necesita realmente mantener el uso de la vivienda familiar.

Cuando hay hijos menores, todo cambia

Aquí es donde suelen aparecer los mayores conflictos.

Si existen hijos menores y estos quedan conviviendo principalmente con uno de los progenitores, el juzgado puede considerar necesario mantener esa estabilidad familiar, incluso aunque la vivienda sea propiedad de los exsuegros.

¿Por qué?
Porque lo prioritario no es únicamente la propiedad del inmueble, sino evitar un cambio brusco en la vida de los menores.

Sin embargo, esto no significa que el uso sea indefinido ni que los propietarios pierdan sus derechos.

¿Puede el propietario recuperar la vivienda?

Sí. Y aquí aparece una diferencia muy importante respecto a muchas creencias populares.

Aunque el juez pueda atribuir temporalmente el uso de la vivienda familiar, los propietarios —en este caso, los exsuegros— continúan teniendo derechos sobre el inmueble.

De hecho, en Cataluña los tribunales suelen analizar cuidadosamente:

  • si existía una simple cesión familiar
  • si había un contrato
  • cuánto tiempo llevaba viviendo la pareja allí
  • y cuál es la necesidad real de mantener el uso.

No todas las situaciones se resuelven igual.

El problema emocional detrás de estas situaciones

En la práctica, este tipo de conflictos suele ser especialmente duro porque mezcla:

  • ruptura de pareja
  • problemas familiares
  • dependencia económica
  • y tensiones emocionales muy intensas.

Muchas personas sienten que están perdiendo no solo una relación, sino también el lugar donde habían construido su proyecto de vida.

Y al otro lado, los padres propietarios muchas veces sienten que están atrapados en un conflicto familiar del que nunca quisieron formar parte.

Cada detalle importa

Hay aspectos que pueden cambiar completamente el resultado:

  • si existen hijos menores
  • quién tiene la guarda
  • si la vivienda fue cedida gratuitamente
  • si existían pagos o alquiler
  • el nivel económico de cada parte
  • o incluso cuánto tiempo llevaba residiendo allí la familia.

Por eso, este tipo de procedimientos requieren una estrategia jurídica muy cuidadosa desde el inicio.

Separarse cuando la vivienda pertenece a los exsuegros es una de las situaciones más complejas dentro del derecho de familia. Y aunque muchas personas piensan que la propiedad resuelve automáticamente el problema, la realidad jurídica es bastante más delicada.

En Cataluña, los juzgados analizan no solo quién es el propietario, sino también la protección familiar, la situación de los menores y el equilibrio entre todas las partes implicadas.

Porque cuando una relación termina, a veces el verdadero conflicto no es solo quién se queda con la casa… sino quién siente que pierde su hogar.

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“¿Y el perro con quién se queda?”: cuando una mascota también se convierte en el centro del divorcio

5 de junio de 2026 Dejar un comentario

Hay una pregunta que cada vez aparece más en los procedimientos de separación y divorcio. Y, aunque muchas personas la hacen medio en broma, detrás suele esconderse uno de los conflictos más dolorosos de toda la ruptura:

“¿Y ahora qué pasa con el perro?”

Porque para muchísimas familias, una mascota no es una cosa, ni un simple animal de compañía. Es parte de la rutina, de la casa, de los hijos y, muchas veces, del vínculo emocional que existía antes de la separación.

Y cuando la relación termina, también aparece una realidad muy dura:
– Nadie quiere despedirse de quien ha estado acompañando cada momento importante de la familia.

Las mascotas ya no se consideran simples “objetos”

Durante años, los animales eran tratados jurídicamente prácticamente igual que un bien material. Como si fueran un mueble más dentro del reparto.

Afortunadamente, esto ha cambiado.

Actualmente, la ley reconoce a las mascotas como seres vivos dotados de sensibilidad. Y eso ha transformado completamente la manera en que los juzgados afrontan estas situaciones.

Ya no se trata únicamente de quién pagó al animal, quién figura en el chip o quién lo compró. Se analiza algo mucho más importante:

  • el bienestar de la mascota
  • el vínculo afectivo
  • quién se ocupaba realmente de sus cuidados
  • y cuál será la situación más estable para ella.

Cuando separarse también significa perder parte de tu vida diaria

Muchas personas descubren durante el divorcio que lo que más ansiedad les genera no es la vivienda ni el dinero. Es pensar que quizá no volverán a convivir con su mascota.

Porque los animales forman parte de la vida emocional:

  • están en las rutinas
  • en los paseos
  • en los momentos difíciles
  • en la vida de los hijos
  • y hasta en el proceso de duelo de la separación.

Por eso, las discusiones sobre mascotas suelen ser mucho más emocionales de lo que parecen desde fuera.

¿Qué puede decidir un juez?

Cada caso es diferente, pero actualmente pueden acordarse medidas muy similares a las familiares:

  • tiempos de convivencia
  • reparto de cuidados
  • gastos veterinarios
  • estancias compartidas
  • o atribución a uno de los miembros de la pareja.

Y aunque muchas personas se sorprendan, cada vez es más habitual regular judicialmente quién se queda con la mascota y cómo se organizarán las visitas o cuidados.

Cuando hay hijos, la situación todavía es más delicada

En muchas familias, el animal tiene un vínculo muy fuerte con los menores. Y los jueces también valoran el impacto emocional que puede tener separar a un niño de su mascota durante una ruptura familiar.

Porque en medio de un divorcio, donde todo cambia de golpe, los animales muchas veces representan estabilidad, rutina y refugio emocional.

El mayor error: utilizar a la mascota como arma en el conflicto

Uno de los problemas más frecuentes es instrumentalizar al animal para hacer daño a la otra parte.

Negar el contacto, utilizar la mascota como forma de presión o provocar discusiones constantes suele acabar generando todavía más sufrimiento… también para el propio animal.

Al final, muchas veces quien peor vive el conflicto es precisamente quien no puede entender qué está ocurriendo.

Las mascotas ocupan hoy un lugar muy diferente dentro de las familias y también dentro del derecho. Ya no se consideran simples bienes que “se reparten”, sino seres con vínculos afectivos reales y con necesidades propias.

Por eso, cuando una pareja se separa, decidir qué ocurrirá con el animal no debería convertirse en una batalla, sino en una decisión responsable y emocionalmente consciente.

Porque a veces, en medio de un divorcio, quien más silencio guarda… es también quien más sufre.

Archivado en:Sin categoría Etiquetado con:abogado de familia, animales de compañía, bienestar animal, Código Civil de Cataluña, custodia compartida mascotas, custodia de animales, derecho de familia, divorcio emocional, familia y mascotas, Fortia Abogados, Mascotas y divorcio, perros y divorcio, separación con hijos, separación en Cataluña

Trabajo todo el día: ¿mis hijos acabarán viviendo con los abuelos tras la separación?

29 de mayo de 2026 Dejar un comentario

Una de las mayores preocupaciones de muchos padres y madres cuando se separan es esta:

“Si trabajo muchas horas… ¿puedo perder tiempo con mis hijos?”
“O peor aún… ¿acabarán pasando más tiempo con los abuelos que conmigo?”

La realidad es que en Cataluña esta situación es mucho más habitual de lo que parece, y los juzgados analizan cada caso de forma individual.

Pero hay algo importante que conviene entender desde el principio:
– Trabajar muchas horas NO significa automáticamente perder la custodia.

Lo que realmente valora un juez en Cataluña

El Código Civil de Cataluña prioriza siempre el interés superior del menor.

Y eso significa que el juez analizará:

  • Quién se ha ocupado habitualmente de los hijos
  • Cómo se organizaba la familia antes de la separación
  • La disponibilidad real de cada progenitor
  • La estabilidad del menor

Es decir, no se trata solo de cuántas horas trabajas.

¿Es malo que los abuelos ayuden?

No.
De hecho, en muchísimas familias los abuelos tienen un papel fundamental en el cuidado diario de los menores.

Llevarlos al colegio, recogerlos o ayudar algunas horas no suele ser un problema.

El conflicto aparece cuando:

  • el progenitor prácticamente no está presente
  • o el cuidado diario recae de forma casi total en terceros

En esos casos, la otra parte puede alegar que quien realmente cuida de los hijos no es el progenitor.

Custodia compartida y horarios laborales

Muchas personas creen que para tener custodia compartida hay que disponer de todo el tiempo del mundo.
Y eso no es cierto.

Los juzgados valoran también:
✔️ capacidad de organización
✔️ conciliación familiar
✔️ apoyo del entorno familiar
✔️ implicación emocional y educativa

Porque criar a un hijo no depende únicamente del número de horas libres.

Lo más importante: la implicación real

Hay un aspecto que suele ser decisivo:
👉 quién ha ejercido realmente como referente del menor antes de la separación.

Por ejemplo:

  • quién acudía al colegio
  • quién organizaba médicos
  • quién atendía las rutinas
  • quién tomaba decisiones importantes

Eso tiene mucho peso judicial.

Cada familia es diferente

No existe una respuesta automática.

Hay progenitores con jornadas largas que mantienen custodias compartidas perfectamente viables.
Y otros casos donde la falta total de disponibilidad sí influye en las medidas.

Por eso, la estrategia y la forma de acreditar la implicación familiar son fundamentales en cualquier procedimiento de familia.

Trabajar muchas horas no significa automáticamente perder la custodia ni que tus hijos “pasen a vivir con los abuelos”.

Lo que realmente analiza el juzgado es:

  • la implicación parental
  • la estabilidad del menor
  • y la capacidad real de organización familiar.

En procedimientos de familia, cada detalle cuenta y una buena planificación puede marcar completamente el resultado.

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Cómo se calcula realmente la pensión de alimentos en Cataluña: lo que muchas personas desconocen

25 de mayo de 2026 Dejar un comentario

“¿Cuánto tengo que pagar por la pensión de alimentos?”
Es una de las preguntas más frecuentes en cualquier separación o divorcio con hijos.

Sin embargo, muchas personas creen que existe una cantidad fija o una “tabla exacta” que siempre se aplica. Y la realidad es mucho más compleja.

En Cataluña, la pensión de alimentos se calcula analizando las circunstancias concretas de cada familia y, sobre todo, las necesidades reales de los hijos.

¿Qué incluye realmente la pensión de alimentos?

La pensión de alimentos no se limita únicamente a la comida.

Según el Código Civil de Cataluña, engloba todos los gastos necesarios para el mantenimiento y desarrollo del menor, como por ejemplo:

  • Alimentación
  • Vivienda
  • Ropa y calzado
  • Educación
  • Material escolar
  • Gastos médicos ordinarios
  • Actividades habituales

Es decir, todo aquello necesario para garantizar el bienestar del hijo.

Entonces… ¿cómo se calcula?

No existe una cifra automática.
El juez valora principalmente dos elementos:

 Las necesidades del menor

Se analiza:

  • Edad de los hijos
  • Nivel de vida previo a la separación
  • Gastos habituales
  • Situación escolar y médica

La capacidad económica de los progenitores

También se tienen en cuenta:

  • Ingresos reales
  • Gastos fijos
  • Hipotecas o alquileres
  • Otros hijos o cargas familiares

El objetivo es que ambos progenitores contribuyan de forma proporcional a sus posibilidades económicas.

¿Existen tablas orientativas?

Sí.
El Consejo General del Poder Judicial dispone de tablas orientadoras que muchos juzgados utilizan como referencia.

Pero es importante entender algo:
-No son obligatorias.

Cada procedimiento puede variar considerablemente dependiendo de las circunstancias concretas.

¿Y en custodia compartida?

Muchas personas creen que con custodia compartida no existe pensión de alimentos.
Y eso no siempre es cierto.

Si existe una diferencia importante de ingresos entre los progenitores, el juez puede fijar igualmente una pensión para equilibrar la situación de los menores.

Los gastos extraordinarios: el gran foco de conflictos

Otro de los problemas más habituales son los llamados gastos extraordinarios:

  • Dentista
  • Gafas
  • Clases no habituales
  • Viajes escolares

Por eso es fundamental dejar bien regulado:

  • Qué se considera extraordinario
  • Cómo se paga
  • Cómo debe aprobarse

 

La pensión de alimentos no se calcula con una fórmula mágica ni con cantidades estándar.
Cada familia tiene circunstancias diferentes y cada caso requiere un análisis individualizado.

Por ello, contar con asesoramiento legal adecuado desde el inicio puede evitar conflictos futuros y garantizar la protección de los menores.

Archivado en:Sin categoría Etiquetado con:abogado de familia, Código Civil de Cataluña, convenio regulador, custodia compartida, derecho de familia, divorcio en Cataluña, Etiquetas / Tags Pensión de alimentos, familia y menores, Fortia Abogados, gastos extraordinarios, hijos menores, pensión alimenticia, separación con hijos

Plan de parentalidad en Cataluña: el documento que decidirá el futuro de tus hijos tras una separación

23 de mayo de 2026 Dejar un comentario

Cuando una pareja con hijos se separa, muchas personas creen que lo más importante es decidir quién tendrá la custodia.
Pero en Cataluña, hay un documento que puede marcar mucho más el futuro de los menores: el plan de parentalidad.

Y aunque muchas personas no saben realmente qué es, se trata de una pieza fundamental en cualquier procedimiento de separación o divorcio con hijos.

Qué es el plan de parentalidad?

El plan de parentalidad es el documento en el que los progenitores deben organizar cómo ejercerán sus responsabilidades respecto a los hijos después de la ruptura.

Está regulado en el Código Civil de Cataluña (art. 233-9 CCCat) y es obligatorio en los procedimientos de familia donde existan hijos menores.

No es un simple trámite.
Es el documento que determinará cómo será la vida de los hijos tras la separación.

¿Qué debe incluir?

El plan de parentalidad debe detallar cuestiones esenciales del día a día, como por ejemplo:

  • Con quién convivirán los hijos
  • Cómo se repartirán los tiempos y las estancias
  • Vacaciones y días especiales
  • Forma de comunicación con ambos progenitores
  • Decisiones sobre educación y salud
  • Actividades extraescolares
  • Organización económica ordinaria

Cuanto más claro y detallado sea, menos conflictos futuros suelen aparecer.

¿Por qué es tan importante?

Porque el juez lo tendrá muy en cuenta a la hora de adoptar medidas sobre los menores.

Un plan bien elaborado demuestra:
✔️ implicación
✔️ organización
✔️ capacidad de cooperación

Mientras que un plan poco trabajado puede perjudicar seriamente la posición de un progenitor en el procedimiento.

El interés superior del menor: la prioridad absoluta

En Cataluña, todo gira alrededor de un principio fundamental:
– El interés superior del menor.

Por eso, el plan de parentalidad no debe centrarse en los conflictos entre los padres, sino en garantizar:

  • estabilidad
  • bienestar emocional
  • rutina
  • equilibrio familiar

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Muchas personas minimizan este documento y utilizan modelos genéricos.
El problema es que cada familia tiene necesidades completamente diferentes.

Un mal plan de parentalidad puede generar:

  • incumplimientos
  • discusiones constantes
  • modificaciones judiciales futuras

 

El plan de parentalidad no es solo un requisito legal.
Es la base sobre la que se organizará la vida de los hijos tras la separación.

Por ello, redactarlo correctamente y adaptarlo a la realidad de cada familia es fundamental para evitar conflictos y proteger el bienestar de los menores.

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